Peregrino matillano

Dia 4 Astorga - Molinaseca

Día 4
Astorga - Molinaseca
48 km - tiempo de viaje 5h 50m

El bullicio del albergue me despierta pronto. Los peregrinos a pie madrugan mucho. Intento dormir un ratito más pero finalmente me levanto, preparo las cosas y bajo a recoger la bicicleta.

Alli me encuentro a otros cinco bicigrinos, por suerte todos son españoles menos Nico el italiano, los cuales están finalizando los preparativos para salir.



Como van a tomar un desayuno en un bar que hay cerca de la plaza mayor, me uno a ellos y comentamos un poco la etapa de hoy y de donde venimos cada uno.

Todavía hace un poco del frio de ayer, asi que el cafe con churros nos viene que ni pintado.

Nos ponemos en marcha, y poco a poco vamos pasando a peregrinos a pie, la verdad es que bastantes, reconozco a algunos de los que tuve ayer de compañeros en el albergue. A todos les voy saludando con el "buen camino" de rigor

Como no puedo seguir el ritmo de los dos compañeros con los que he comenzado la etapa, ya que ellos comienzan hoy el camino y están frescos, a los 5 km nos vamos separando, asi que voy a mi aire, sin forzar.

La pista de tierra está en buen estado, y con una leve subida pasamos por Murias de Rechivaldo y Santa Catalina de Somoza.

A partir de El Ganso, cojo la carretera, ya que al ser local tiene muy poco trafico, apenas veo 10 coches en una hora. va picando poco a poco hacia arriba pero suavemente, hasta que paso por el roble del peregrino, un gran arbol donde muchos peregrinos suelen parar y descansar. A partir de ahí comienza la verdadera subida a Foncebadon.

Al poco paro en Rabanal del Camino, me aprovisiono de agua en su fuente y hago una fotografia de la entrada del albergue que me parece bonito.



Retomo la subida a Foncebadón, pongo el piñon grande y voy subiendo sin demasiado esfuerzo, la verdad es que esperaba que fuese más duro, yo calculo que la carretera puede tener el 5-6 % aproximadamente, asi que voy "casi comodo", en unos 7 kilometros sin tener que parar llego a la aldea de Foncebadon, disfrutando de las maravillosas vistas que se van descubriendo conforme se asciende.



Allí paro brevemente a hacer alguna fotografia y ver el pueblo, hay un bar y un albergue donde algun peregrino madrugador ya ha llegado y toma algun refresco.



Al reanudar la marcha, me sorprenden unas rampas más fuertes, y que con el cansancio de la subida anterior se me hacen un poco duras, pero en poco tiempo las supero y llego a la cruz de hierro.

Allí cumplo con la tradición y dejo la piedra que traía conmigo desde La Matilla, un trocito de mi tierra queda en el punto más alto del camino.



Veo que mucha gente ha dejado piedras, algunas con una inscripción, o un paquete de tabaco, pañuelos, fotos, etc, como simbolo de alguna cosa que quieren dejar allí.



En la cruz de hierro hay una importante area recreativa, con una pequeña ermita, un curioso reloj de sol donde el propio cuerpo del peregrino hace la sombra que indica la hora, y bastantes mesas y bancos de piedra, así que tras las fotos de rigor, me como el bocadillo y bebo un poco de aquarius, que la verdad es que estos días me ha venido muy bien, siempre empiezo el día con una botella de litro y medio, y la verdad, viendo lo que sudo, quizás necesite más.



Mientras estoy comiendo el bocadillo, se me acerca un señor que me dice que es de Canarias, y se pone a hablar conmigo, sin dejar de encender un cigarro tras otro, la verdad es que no creo que sea muy bueno fumar tanto con los esfuerzos que hacemos en el camino.




Retomo el camino, esta vez de bajada, disfrutando el magnifico paisaje de los montes de Leon, con alguna leve subida hasta Manjarín, pueblo casi abandonado, hasta que de repente comienza un descenso tremendo, con rampas y curvas realmente escalofriantes y peligrosas, como atestiguan varias cruces al lado de la carretera.

Paso por el pueblo de El Acebo, muy bonito, todo él en una fuerte pendiente, una única calle estrecha (no se puede ni aparcar) y donde veo a muchos de los caminantes descansar y bebiendo o comiendo, en los bares y restaurantes, un lugar bastante turistico y que merece la pena verlo, aunque yo paso casi sin parar, con los frenos bien apretados para no embalarme.



Continúo el descenso con la misma tónica, y aunque voy con cuidado, tambien voy dando vistazos al panorama que se divisa y donde se adivina Ponferrada. Finalmente tras 20 km finaliza la bajada y llego a Molinaseca, con los dedos agarrotados de tanto apretar los frenos, la verdad es que ha sido un descenso tremendo.



Entro en Molinaseca por su magnifico puente de piedra, y me recibe un pueblo con bastante encanto, con calles estrechas y arquitectura popular, me gusta mucho la playa fluvial que han construido junto al rio, y donde hay bastante gente tomando el sol y bañandose en el rio.



Como el albergue está lleno, lo cual no me extraña, porque despues de la etapa la gente desea quedarse en el primer sitio posible, cojo una cama en casa Pichin, por 10 €, en una habitacion compartida con cuatro camas más, casi como un mini albergue.

Como un magnifico plato de ternera guisada allí mismo, que casi no me puedo terminar, la verdad es que desde que empece el camino no tengo mucha hambre, pero si muchisima sed y bebo continuamente.



Doy una vuelta por el pueblo, ya que merece la pena visitarlo y quedarse aunque no se esté haciendo el camino, no dejeis de verlo si pasais cerca.



Por la tarde veo que hay otros dos peregrinos que se van a alojar en la misma habitación, un chico aleman, que me cuenta que prefiere la tranquilidad e intenta evitar el bullicio de los albergues de las ciudades principales, y un señor francés, que está haciendo el camino por partes y mañana tras llegar a Ponferrada se vuelve a Toulouse.

Cuando me acuesto me parece que no estoy demasiado cansado, pero la verdad es que caigo como un tronco.

Hoy ha sido un dia muy bonito, con bastante esfuerzo, pero los parajes que se pasan lo merecen y las vistas son esplendidas, pasando pueblos con mucho encanto. He visto muchos peregrinos y la verdad es que para estas fechas no esperaba tantos.

Mañana solo hare la parte plana hasta el pie del Cebreiro para que el cuerpo se reponga.

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