Peregrino matillano

Dia 6 Las Herrerias - Samos

Día 6
Las Herrerias - Samos
46 km - 5h30m

Que bien he dormido. Me despierto descansado, preparo las cosas y bajo a tomar el magnifico desayuno que me ponen en el hotel, bebo bastante zumo y una taza de
cafe calentito acompañado de unas grandes rebanadas de pan tostado con mantequilla, mermelada y embutidos, y un gran trozo de tarta casera, en fin, un desayuno sustancioso, porque el día de hoy va a ser de aupa.

Salgo sobre las 9 de la mañana, el día no puede ser mejor, cielo claro, aire en calma, fresco sin ser frio, así que me lanzo a por las rampas del Cebreiro apenas pasado el pueblo de las Herrerias.

En seguida veo que los comentarios de la gente sobre la dureza de la subida no son exagerados, así que pongo mi ritmo, que es plato pequeño y piñon grande y a regular el esfuerzo poco a poco.

Sobrepaso a algunos peregrinos a pie, pero pensando que como les de por correr un poco son ellos los que me van a pasar a mi.

El ascenso hacia la cumbre me va descubriendo poco a poco unos paisajes de un verdor exuberante.

La subida por la carretera suaviza un poco antes de llegar a un desvío, puedo seguir hacia La Faba, por lo que parece más llano, o hacia La Laguna por un camino más corto.
 
Tomo el desvío de la derecha hacia La Laguna, pero a los pocos minutos empiezo pensar que debia haber tomado el otro camino, porque las rampas son fenomenales, calculo que en el entorno del 10%, que para una bici cargada con alforjas se hacen todavía peores.
 
La dureza dura unos tres kilometros, en los que me sobrepasan varios ciclistas que me dan animos, y en mitad de la rampa veo que baja por todo el ancho de la carretera un rebaño de ovejas con el pastor en un todo terreno detras de ellas y con una larga vara de varios metros que saca por la ventanilla para azuzarlas, así cualquiera ...

No tengo más remedio que parar
para dejarles pasar (que buena excusa para descansar ¿verdad?).



Poco antes de llegar al pueblo de la Laguna el puerto se suaviza un poco, lo que me permite admirar con más tranquilidad el esplendido paisaje, y al llegar al mismo veo junto a la fuente al grupo de ciclistas que me han ido pasando en la subida, que han parado un momento para descansar y agruparse antes del final, me uno a ellos y como era de esperar comentamos las peripecias de la subida y del camino mientras bebemos un poco para recuperar todo lo que hemos sudado en la parte anterior.
 
Al arrancar de nuevo me despido de ellos pensando que con su ritmo no les volveré a ver.

Tras otro kilometro y medio de esfuerzo, llego arriba del cebreiro, con una sensación de haber superado lo más dificil del camino. Efectivamente es la etapa reina del viaje.

 
He subido como un campeón, y casi del tirón, la verdad es que el fondo que he cogido durante el entrenamiento y en los días previos se ha notado.

Descanso un poco en la zona de recreo, haciendo algunas fotos del panorama, aunque no captan la grandiosidad de las vistas, sobre todo en un día despejado como hoy.



Como es domingo, los bares de la cima están llenos de visitantes que han subido en coche y autocar ya que el cebreiro es un punto muy turistico, y que se mezclan con los peregrinos que vamos llegando poco a poco.

Esta es una foto del valle del rio Valcarce desde arriba del Cebreiro.



Al salir del Cebreiro casi me despisto y me voy por la carretera equivocada, y eso que está muy bien señalado, pero con tanta gente y bullicio no estaba mirando a donde debía.

Tomo finalmente la carretera hacia el Poio, que aun me reserva un par de subidas, aunque no demasiado duras. la primera es la del alto de San Roque, donde me hago una foto con la gran estatua del peregrino.



Al llegar al puerto del Poio, el punto más alto de hoy, me paro en el bar para sellar y tomar un aquarius, que me lo he ganado.



El resto del día es un largo descenso hasta Samos por la carretera, que en este caso no es tan largo ni pronunciado como el de el Acebo, y por una carretera muy ancha, donde puedo dejar embalar la bici en algunos tramos.



Al llegar a Samos me encuentro con el impresionante monasterio, que me recuerda un poco al de El Escorial por su gran tamaño, sin llegar a las mismas dimensiones, claro, se nota que tuvo que ser un punto de gran influencia durante mucho tiempo.



Dentro del mismo se encuentra el albergue de peregrinos, aunque yo me decido por la pension Domus Itineris, recomendada por bicigrino, y desde ahora tambien por mi, limpia, moderna y agradable, por solo 20 euros tienes una habitacion individual con baño compartido, y te guardan la bici.



Tras la preceptiva ducha y bajar a comer un menu de peregrino, que me sabe bueno, vuelvo para hacer la colada, y luego paso la tarde dando una vuelta por los alrededores, viendo el rio con sus truchas, en un paraje realmente bonito, además de ver el monasterio, que no se puede pasar por alto, y alrededor del que gira todo el pueblo.



En la pension, tengo de compañeros de habitación un grupo de holandeses mayores, un poco sui generis, ya que va un ciclista, junto con varios a pie y otro en coche que les va siguiendo, y supongo que les lleva el equipaje, así cualquiera.



Al llegar la noche recapitulo, ha sido un dia duro al principio, por la empinadisima carretera hasta el cebreiro,pero lo he superado como un campeón, y al llegar a Samos, he encontrado un lugar precioso.


A partir de ahora me quedan unos 130 km, cuando planifiqué el camino, pensé en hacerlos en tres etapas, pero dependiendo de como me encuentre fisicamente puede que lo haga en dos, a ver mañana como se encuentran las piernas.
 
A las 10:30 me voy a la habitación, y a dormir a pierna suelta.

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