Peregrino matillano

Dia 8 Palas de Rei - Santiago de Compostela

Dia 8
Palas de Rei - Santiago de Compostela
76 km 6:30m

Me levanto temprano, recojo las cosas, desayuno un par de platanos y un café y me lanzo a las 8:45 de la mañana.

Hoy vuelve a ser un dia esplendido, la verdad es que casi no me puedo creer el tiempo que me ha hecho, iba mentalizado para tener lluvia al menos uno o dos días, y creo que si hubiese sido asi, habría sufrído bastante y hubiese tenido que recortar las etapas, me va mejor el calor aunque sude a chorros con el esfuerzo.

Salgo de Palas de Rei en direccion a Melide, muy animado, el día es soleado, no me encuentro muy cansado de los días anteriores, la carretera no es tan rompepiernas como en días anteriores, aunque al cruzar varios rios tengo las inevitables subidas y bajadas, e incluso tengo un poco de viento de espaldas que me ayuda a avanzar, y el paisaje es magnifico, como es habitual en Galicia. Todo eso junto con la cercania de la meta me hace subir la moral.

Sin embargo cuando llevo unos kilometros empiezo a notar un pinchazo detras de la rodilla izquierda. Me preocupo porque me molesta bastante al pedalear, sobre todo en las subidas. Quizás sea un poco de tendinitis. Paro un poco, pongo desarrollos muy cortos para hacer menos fuerza y parece que tras una hora o así se va pasando, cuando empezaba a pensar que quizas hoy no pudiera terminar el camino y tendría que descansar.

La verdad es que no me puedo quejar ya que hasta ese momento no habia tenido ningún percance, ni fisicamente, ya que he aguantado muy bien, ni mecanico en la bicicleta que ha aguantado mejor de lo que pensaba, ni tampoco he tenido problemas de alojamiento o de otro tipo.

Unos kilometros despues de Melide, encuentro una larga bajada hasta Ribadiso, con la consiguiente subida hasta Arzua, aunque suave esta vez, la rodilla ya casi no me molesta, salvo algún leve pinchazo ocasional.

Al pasar por Arzua se nota que es un pueblo final de etapa, porque hay mucha oferta de restauración y alojamiento.

Continúo hacia Pedrouzo, aqui el camino se aplana bastante, lo que agradezco en el alma, ya que tanto sube-baja desde que entré en Galicia me estaba cansando.



Tomo la senda de tierra hasta el final del camino, pasando por Lavacolla, que me parece una encerrona, ya que te hacen dar cuatro vueltas al pueblo que encima tiene bastantes rampas que aunque cortas te pillan ya un poco cansado, cuando lo podian haber cruzado recto.



Pero en fin son las cosas del camino, en varios sitios he visto flechas borradas y marcadas hacia otra dirección, ya que los pueblos saben que los peregrinos son una fuente de ingresos, aunque vayan en plan economico.



Finalmente llego a San Marcos y el monte del Gozo.



Aqui cometo un error imperdonable, ya que voy al monumento conmemorativo de la visita de Juan Pablo II pensando que es el Monte del Gozo, y me llevo una decepción al comprobar que Santiago no se ve porque hay un bosquecillo delante, con la expectación que tenia yo de ver Santiago desde el Monte del Gozo como decia todo el mundo.



Luego me cuentan que el monte del Gozo está a solo unos cientos de metros de allí, en fin otra vez será, pero es una espinita que se me queda clavada.



Finalmente tras descender entro en Santiago de Compostela, y voy siguiendo las marcas del camino por toda la ciudad para llegar a la Catedral, se me hace un poco largo porque llevo mucho viaje hoy, pero finalmente cuando estoy a punto de llegar a la plaza del Obradoiro, me encuentro con el grupo de peregrinos en bici con los que estuve el día del Cebreiro, la verdad, no pensaba que llegaría el mismo día que ellos, y entramos por fin en la plaza, con nuestro objetivo de la peregrinacion cumplido, nos abrazamos, exultantes y nos sacamos las fotos de rigor frente a la catedral junto a muchos otros peregrinos que alli se encuentran, el escenario es grandioso, y la emoción lo hace aún más impresionante.



Miro el cuenta kilometros de la bicicleta, he hecho mas de 580 km ...



Tras pasar allí unos minutos y como ya es hora de comer, me dirijo a buscar un hotel, pasando por la calle más concurrida que recuerdo en mucho tiempo, la Rua do Franco, abarrotada de restaurantes y de turistas y peregrinos.




Finalmente me alojo en el hotel Nest Stile Santiago, a medio camino de la estacion de tren y la catedral, me parece bastante bueno, y me guardan la bicicleta, me quedo con la ultima habitacion individual (he tenido suerte pero debi haber reservado antes) la relacion calidad precio es buena considerando la ciudad.

La decisión de alojarme en hotel al llegar a Santiago es un premio por el esfuerzo de todos estos días, y como fin de la peregrinacion.



Lo primero es lo primero, y tras ducharme me acerco a la oficina del peregrino junto a la Plaza de las Platerias a obtener la Compostela (es la calle que se ve al fondo de esta foto), aunque habia leido que habia largas colas de más de una hora, yo apenas tengo que esperar detras de unas diez personas y menos de diez minutos, la hora seguro que ayuda, son las cuatro de la tarde.

El hombre que me la entrega me dice que conmigo ya han pasado más de 134000 peregrinos en lo que va de año, me parece tremendo el número, cada año va a más aunque no sea jacobeo.

Entro en la Catedral y doy por fin el abrazo al Apostol.

Compro algunos recuerdos y por la tarde me acerco a la misa de las 19:00 en la Catedral, no es para menos despues de lo que ha costado llegar. Hay bastantes peregrinos como yo. Veo volar el botafumeiro echando el humo del incienso, impresionante como lo controlan, parece que lo van a sacar volando por encima del techo, y luego lo van parando poco a poco.




Lamentablemente hay obras en la catedral y no puedo posar mi mano en la columna del pilar de la entrada porque la han cercado, asi que me conformo con hacerle una foto



Por la tarde/noche me voy a la rua de Franco y me doy un homenaje que me lo he merecido, pulpo a la gallega y vieira gratinada acompañado de un delicioso albariño.

Finalmente y tras andar un poco más por la ciudad, me voy a dormir cansado pero muy contento por haber llegado a destino.

Cuando me miro en el espejo me veo más delgado, y bastante moreno, aunque los cambios tambien estan en el interior, el camino es una experiencia a nivel fisico y espiritual, incluso sin tener motivaciones religiosas es una oportunidad para reflexionar sobre tu vida, y ademas es una superacion personal para llegar a completarlo.

Tambien tienes un poco de pena de que se acabe, pero bueno, siempre se puede repetir ¿no?

Buen Camino, peregrino.

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